| Guía de la mujer consciente para un parto mejor |
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Guía de la mujer
consciente para un parto mejor
¿Espera usted un bebé o planea quedarse embarazada?
¡Enhorabuena! Se embarca en una travesía llena de desafíos y con la posibilidad
de disfrutar de grandes compensaciones. Sin duda, desea usted que su
experiencia del parto sea sana y satisfactoria. Yo también se lo deseo, y
escribí este libro porque lograr ese objetivo no es tan sencillo como debería.
Durante los últimos treinta años la dirección obstétrica del parto ha convertido
lo que en la mayoría de los casos debería ser un proceso saludable y normal en
un evento sumamente tecnificado. Sin que nadie se propusiera que esto ocurriese,
y con escaso reconocimiento de que efectivamente ha sucedido, la atención a la
maternidad se ha deteriorado terriblemente.
He aquí los cómos y porqués de la estructura de éste libro.
El capítulo 1 trata sobre las cuestiones más apremiantes en cuanto a la
atención a la maternidad: la epidemia de cesáreas. Sirve para dar una
perspectiva general y como introducción del resto del libro. En el capítulo que
le sigue se discuten varias cuestiones de la dirección obstétrica del parto en
orden cronológico, tal y como se enfrentaría usted con ellas al final del
embarazo y durante el parto. Esto la preparará a usted para los últimos
capítulos, que proporcionan consejos prácticos sobre cómo elegir a alguien que
le preste apoyo profesional durante el parto (doula o monitora), un médico o
comadrona, y un lugar para dar a luz.
Todos los capítulos siguen el mismo patrón: cada uno de ellos
comienza con una perspectiva global que critica las creencias y las prácticas
generalizadas seguida, en su caso, de descripciones de las intervenciones
correspondientes. Después viene el «Resumen de los puntos más importantes» de
cada capítulo. Aquí es donde encontrará usted un balance resumido de las
ventajas y desventajas de cada opción, así como consejos para evitar
intervenciones innecesarias.
Todos excepto el capítulo 1, «La epidemia de cesáreas»,
acaban con un epígrafe titulado «Conclusiones extraídas de la literatura
médica». Esta sección enumera las conclusiones que pienso que pueden extraerse
de los resultados de la investigación. He enlazado las afirmaciones contenidas
en esta sección con un apéndice por capítulos que contiene resúmenes de los
estudios que avalan cada una de las conclusiones. Los resúmenes incluyen notas a
pie de página y listas de referencia. Elegí este procedimiento para que pueda
usted mirar lo que le interese sin que las mini revisiones de la bibliografía la
distraigan. Otros apéndices contienen el texto completo de la «Iniciativa para
un parto respetuoso con la mujer» y una lista de organizaciones y recursos
relacionados con el embarazo y el parto.
He intentado que este libro responda a muchas necesidades
diferentes. Escribí cada capítulo de forma que pudiera leerse
independientemente de cualquier otro. Esto significa que usted no tiene por
qué leerlos por secuencias y puede saltárselos leyendo sólo lo que le interesa.
En particular, le aconsejo que no se líe con los resúmenes de las
investigaciones si no son algo que le entusiasme. Los incluí pensando en quienes
quieren sacar sus propias conclusiones y no les gusta que nadie se las sirva.
También puede que quiera usted mostrárselas a su médico o comadrona.
He tenido que ser selectiva en cuanto a los datos que aporto,
pero creo que he incluido suficientes como para avalar lo que digo. Para
escribir la mayoría de los capítulos leí dos o tres veces el listado de
documentos que se citan en la bibliografía y listas de referencia de los
apéndices. Una táctica para devaluar un trabajo como el mío es decir que uno
puede encontrar un estudio para justificar cualquier posición, pero eso no es de
aplicación en este caso, pues en la mayoría de los temas que he estudiado, el
hecho de que los datos no respalden la práctica obstétrica común es una
constante. Debo también señalar que, aunque por supuesto han continuado
publicándose estudios desde que terminé este libro, una vez que existe un cuerpo
de estudios bien hechos que llegan a la misma conclusión, los estudios
posteriores raramente contradicen sus conclusiones. Allí donde había un aparente
consenso bibliográfico respecto a la práctica habitual de los ginecólogos
—vienen a mi mente los embarazos que se prolongan más allá de la fecha probable
de parto—, me ha parecido oportuno cuestionarlo profundizando y comprobando la
calidad de las investigaciones en las que se basa. Por contra, mientras casi
siempre estuvo claro que las prácticas actuales deberían ser abandonadas, con
frecuencia estaba menos claro qué hacer en su lugar. He reunido los pros y los
contras de estos casos en el «Resumen de los puntos más importantes» que hay al
final de cada capítulo.
Quizás se esté preguntando usted qué credenciales tengo para
escribir este libro, puesto que no soy médica —ni tampoco he hecho una tesis
doctoral sobre cuestiones médicas ni de ninguna otra clase—, ni comadrona o
enfermera. Soy educadora de preparación al parto titulada y poseo una
licenciatura en biología por la Universidad Brandeis. Por lo demás, soy
autodidacta. Soy también autora de «Mitos de la obstetricia frente a realidades
de la investigación: una guía de la bibliografía médica». En ese libro organicé
y escribí cientos de resúmenes de artículos de los periódicos médicos para que
los profesores de preparación al parto, comadronas y otros pudieran tener a mano
los datos que avalaban lo que la mayoría de ellos enseñaba o practicaba. Ese
libro tuvo una buena aceptación. De hecho, varias escuelas de comadronas han
adoptado «Mitos de la obstetricia» como libro de texto, y algunos cursos de
certificación de profesores de preparación al parto exigen su lectura.
A aquellos que aleguen que se necesitan más títulos detrás
del nombre para escribir un libro como éste, les pido que me dejen contarles una
historia. Penny Simkin, una famosa educadora, escritora, conferenciante y
editora fue reprendida por un anestesista, furioso porque había escrito un
folleto enumerando los efectos potencialmente adversos de la anestesia epidural
sin ser médico (aunque no discutía su credibilidad).
—¿Cuáles son sus credenciales? — preguntó.
—Sé leer — replicó plácidamente.
Yo también sé.
Una última cuestión: las cosas que está usted a punto de
leer pueden preocuparle o perturbarle o incluso enfadarle. He intentado no
ser innecesariamente alarmista, pero tampoco mitigar el golpe. Este libro fue
escrito bajo el mismo principio de la educación sexual: ante todo, prefiero
causarle malestar que permitirle permanecer en la ignorancia. Mi objetivo es que
no tenga usted nunca ocasión de decir, a toro pasado «¡Ay, si yo hubiese
sabido que se podía elegir!» o «Nunca habría aceptado si hubiera sabido
lo que podría pasar».
Aunque mi intención es ilustrarla y ofrecerle estrategias que
le permitan satisfacer una amplia gama de necesidades individuales, puede que se
encuentre usted sobrepasada por las muchas posibilidades que le presento y las
distintas ventajas e inconvenientes que conllevan. Piense en ellas simplemente
como cuestiones de partida a discutir con su médico o comadrona. De hecho, cómo
él o ella reaccionen al plantearles esas cuestiones le dirá si está usted o no
ante la persona adecuada. Por supuesto, también puede usted dejar todas o la
mayoría de las decisiones en manos de quien la atienda. Esa opción es
perfectamente válida. Lo importante es que sea una decisión verdaderamente
consciente, no algo a lo que usted se ha visto obligada.
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